Hay algo diferente

Bruno nació e inmediatamente todo el mundo se puso a sus pies. Era un niño muy esperado. Su llegada fue motivo de alegría para ambas familias. Sus abuelos paternos lo vivieron como un milagro. Los abuelos Maternos celebraron el nacimiento juntos a pesar de estar separados desde hacía años.

Para su mamá, fue amor a primera vista. No cabía mas amor en su pecho y se entregó sin condiciones a quererlo. Descubrió una nueva mujer. Una preparada para soportar cualquier escollo que la vida pusiera en su camino.

Desde las primeras horas de nacimiento Bruno mostró un carácter fuerte. Lloraba de noche y, a pesar de que su madre lo amamantaba, no soportaba separarse de ella ni por un segundo. en cuanto lo ponían en la cunita, comenzaba a llorar sin parar. Tanto, que la enfermera que los cuidaba en el Hospital donde nació, vino a preguntar si se había golpeado o si la madre se negaba a amamantarlo (Algo totalmente descabellado desde el punto de vista de mamá)

Pasaron los días y el carácter de Bruno se hacía mas notorio. A los cuatro meses de edad, Se quedaba en casa de su abuela materna al cuidado de ésta y en compañía de una niñera. Pero, sin ninguna razón específica y siempre a la misma hora, 20 hs. comenzaba el llanto desesperado y desgarrador: EXTRAÑABA A SU MADRE.!! Esto provocaba que Luciana, su madre, corriera desesperada de su trabajo al encuentro de su niño. En cuanto él la veía y ella lo tomaba en sus brazos, Bruno se calmaba.

Luciana consultó con la pediatra . Ella le dijo que si bien es natural que los niños comiencen a extrañar la presencia de su madre, esto no ocurría hasta los 8 meses o más. Pero, por lo visto, Bruno estaba adelantado en esta conducta.

A los Seis meses, dijo su primera palabra: PAPÁ!  Al año y medio podía armar frases completas aunque en media lengua; reconocía a su familia en fotos y a los dos años ya hablaba como un niño de cinco. A los tres años  podía entonar canciones completas. Reconocía las distintas partes del cuerpo, las vocales, los colores, etc.

La madre preocupada consultaba mes a mes con la pediatra, quien controlaba Peso, altura, Perímetro Cefálico (el tamaño de la cabeza) y todo estaba super normal. Excepto, por la precocidad en su madurez intelectual.

Si bien era motivo de orgullo  y asombro para los abuelos y los tíos, la madre notaba que cada día se tornaba mas difícil manejar las distintas situaciones que se iban presentando debido a que ella notaba que a pesar de la curiosidad del pequeño y la capacidad para aprender, Sus emociones seguían siendo la de un niño de dos años. Además se sumaba la dificultad para relacionarse con los niños de su edad, ya que la mayoría no sabía hablar y él no podía hacerse entender con ellos.  Y los niños mas grandes, lo miraban como si fuera un fenómeno: No podían entender que hablara tan clarito siendo tan chiquito!!

 

Asi comienza esta larga historia.. les resulta conocida? me gustaría mucho leer sus opiniones  y sus experiencias.. Mañana continuaremos…

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